I Edición (2026): Galardonado David Trueba

En el marco de la VII Edición de Daganzo Trascámara, la gala inaugural celebrada el 17 de octubre de 2026 acogió la entrega del I Premio Emilio Ruiz al director, guionista y escritor David Trueba. Un reconocimiento que une la memoria viva de nuestro cine con el compromiso de quienes construyen historias desde el oficio y la mirada colectiva.

Motivos del reconocimiento

Una mirada que nace de la escritura: Su filmografía —con títulos como La buena vida (1996), Soldados de Salamina (2003), Madrid, 1987 (2011), Vivir es fácil con los ojos cerrados (ganadora de seis premios Goya en 2014, entre ellos Mejor Película, Dirección y Guion Original) o Saben aquell— refleja una sensibilidad única para captar las contradicciones humanas, la emoción y la vida cotidiana. Poner en valor su obra es reivindicar el guion como el cimiento que sostiene todo relato cinematográfico.

Compromiso con la memoria cinematográfica: Su labor de escucha y transmisión oral, plasmada en obras como La silla de Fernando (codirigida junto a Luis Alegre para recoger la memoria de Fernando Fernán Gómez), representa el espíritu de conservación y difusión que guía a nuestra asociación.

El cine como oficio colectivo: Desde sus guiones para otros creadores (como La niña de tus ojos) hasta sus propias direcciones, su trayectoria encarna el respeto por cada departamento técnico y artístico que hace posible una película detrás de las cámaras.

El vínculo entre David Trueba y Emilio Ruiz

Más allá del reconocimiento profesional, este galardón celebra una estrecha relación de admiración mutua, colaboración y amistad forjada en los rodajes y en la reivindicación del oficio artesanal:

La buena vida (1996): En la ópera prima de Trueba, Emilio Ruiz del Río aportó su maestría recreando mediante perspectivas forzadas y cristales pintados diversos entornos urbanos, destacando la ambientación de las calles de París.

Soldados de Salamina (2003): Emilio ejerció como modelista en el departamento de efectos visuales; su trabajo más celebrado fue la maqueta del barco amarrado en el puerto de Barcelona, integrada de forma milimétrica con el horizonte real, lo que le valió la nominación al Premio Goya a los Mejores Efectos Especiales.

Divulgación de su legado: Trueba reivindicó la genialidad del maestro firmando el prólogo de sus memorias ampliadas (Rodando por el mundo. Mis recuerdos y mis trucajes cinematográficos) y participando de manera destacada en el documental El último truco (2008), dedicado a difundir los métodos de este pionero de los efectos visuales.

Un momento para la historia del certamen.

La entrega del trofeo —que reproduce los vestigios aún en pie de los antiguos Estudios Madrid 70— corrió a cargo de Rosa y Mabel Ruiz, hijas del recordado maestro de los trucajes cinematográficos. Su presencia sobre el escenario brindó uno de los instantes más cálidos y memorables del festival, sellando el reencuentro entre la familia de Emilio Ruiz, el cineasta galardonado y los vecinos de Daganzo.

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